Si deseas paz, trabaja por la justicia. Paulo VI
Compromiso con la Justicia y la Paz

Reflexión

Una joven cuidando a un bebé, Mongu, Zambia

El don de Jesús a sus discípulos en el momento de partir fue la paz: "Mi paz os dejo y mi paz os doy". (Juan 14: 27) La verdadera paz es el fruto de la justicia que garantiza un respeto pleno hacia la dignidad de cada persona humana y la distribución justa de los beneficios y cargas del mundo. Fluye del orden divino de las relaciones rectas establecidas para el bien común.

"La paz no es la mera ausencia de la guerra, ... sino que con toda exactitud y propiedad se llama obra de la justicia (Is 32, 7). Es el fruto del orden plantado en la sociedad humana por su divino Fundador, y que los hombres, sedientos siempre de una justicia más perfecta, han de llevar a cabo. ... Esta paz en la tierra no se puede lograr si no se asegura el bien de las personas y la comunicación espontánea entre los hombres de sus riquezas de orden intelectual y espiritual. ... La paz sobre la tierra, nacida del amor al prójimo, es imagen y efecto de la paz de Cristo". (Gaudium et Spes, 78.)

A lo largo de la historia, los lideres religiosos han escrito sobre la paz, han hablado sobre ella y la han fomentado, El Papa Juan Pablo II escribió que la paz no es posible sin justicia y que la justicia no es posible sin perdón. Vivimos en un mundo fracturado por la guerra, la violencia, las violaciones a los derechos humanos y a la dignidad humana, donde se le niega la libertad a individuos y a poblaciones enteras. No sólo falta paz entre las naciones, sino al interior de las familias y las comunidades.