Un niño en el Programa de Cuidado Materno-Infantil en Mongu. Zambia

Para celebrar el 2000 aniversario de la Encarnación del Señor, las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado iniciaron el Nuevo milenio estableciendo una misión en África. Después de examinar las posibilidades de expandirse en Haití, en Ghana o en Zambia, las Hermanas optaron por Zambia. Allá, las Hermanas del Verbo Encarnado respondieron a la mayor necesidad de la zona trabajando con los pobres, ayudando a las personas a vivir y a morir con dignidad, cuidando de los huérfanos y de niños vulnerables, y alimentando a los recién nacidos con fórmulas para evitar la propagación del VIH y el SIDA.El mes de diciembre de 2006, fue un momento decisivo para la Congregación, pues las Hermanas recibieron la noticia de que el primer bebé del centro de Cuidado Materno-Infantil tuvo resultados negativos en lo relacionado con VIH y SIDA. Ahora, las Hermanas del Verbo Encarnado están salvando vidas en África, atendiendo uno por uno a los bebés.



Nuestra Historia

Misión, Llamado, Carisma

Una madre con su hijo, Sor Rosa Margarita Valdez, y la enfermera Dorinda Escamilla en Mongu, ZambiaNuestra Congregación se fundó en San Antonio en 1869 en respuesta a una solicitud del Obispo Claudio María Dubuis. El Obispo Dubuis necesitaba ayuda para atender a las víctimas de cólera y fiebre amarilla en la difícil región de Texas. Escribió cartas pidiendo ayuda a las Religiosas de Francia, su país natal.

Nuestro Señor Jesucristo, sufriendo en la persona de una multitud de enfermos y desvalidos de toda clase, busca alivio de sus manos.

Tres Hermanas viajaron desde Francia para ayudar al Obispo Dubuis y fundaron la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado. Se enfrentaron a numerosas dificultades, como epidemias, desastres naturales y persecuciones, pero perseveraron con la ayuda de Dios. Esas primeras Hermanas creían, como creemos nosotras, que Dios quería que ellas continuaran lo que Jesús hizo cuando estaba en la tierra: ser la presencia humana del amor de Dios para los necesitados.

El misterio de la Encarnación, el hecho de que Dios se haya hecho humano y viva entre nosotros en la persona de Jesucristo, es el fundamento de nuestra vida, nuestra espiritualidad y nuestro ministerio. Jesús reveló el amor de Dios en el mundo de manera real y tangible; nosotras nos esforzamos por hacer lo mismo. Al llevar a cabo una variedad de ministerios, nuestra Congregación presta servicios en diversas comunidades y en muchas ubicaciones geográficas.