Una Reflexión

En el Principio existía la Palabra....
¡Qué poderoso es saber que La Palabra que da significado a nuestra vida es coeterna con Dios y nos sostiene en un abrazo eterno! Esta Palabra ha estado con nosotros en cada uno de nuestros pasos iniciales.
En 1625, cuando Jeanne Chezard de Matel fundó una Congregación dedicada al Verbo Encarnado, en Lyons, Francia;
En 1866, cuando el Obispo Dubuis pidió ayuda y las tres primeras Hermanas viajaron a Galveston;
En 1869, cuando las Hermanas Madeleine, Pierre y Agnes vencieron las dificultades de los malos caminos y llegaron a San Antonio;
¡Cuando nuestras amadas hermanas salieron de San Antonio para acercar al Verbo Encarnado a la gente de México, Perú, Guatemala, Irlanda y Zambia, y encontrarlo a Él en ellas!
Y, "como era en un principio, hoy y siempre..." Dios pronuncia La Palabra; Dios pronuncia nuestras vidas en un AHORA siempre presente...
En cada época, en cada lugar, en cada momento en que una de nosotras esté presente, ahora y por siempre, "¡Alabado Sea el Verbo Encarnado!".
(Sor Helena Monahan, CCVI)

