Nuestra Comunidad
Hermanas del Verbo Encarnado



En el corazón de la comunidad del Verbo Encarnado están las religiosas que eligieron expresar su compromiso con Cristo y la Iglesia mediante la profesión de votos de castidad evangélica, pobreza evangélica y obediencia evangélica.
Por el voto de castidad evangélica, las Hermanas reciben el don del Espíritu Santo para vivir el compromiso del amor preferencial a Dios y a los intereses de Dios a nivel universal.
El voto de pobreza evangélica pide a las Hermanas que vivan el espíritu de pobreza de Cristo quien se entregó por todos.
A través del voto de obediencia evangélica, las Hermanas hacen visible la relación de amor entre el Verbo Encarnado y el Padre.
Inspiradas por la respuesta de María a la voluntad del Padre, y con el ejemplo de su hijo que puso su confianza en esa voluntad y fue obediente a ella, las Hermanas viven su obediencia cuando la Congregación las envía a realizar un ministerio en el pueblo de Dios.
Como todos los cristianos, las Hermanas reciben su primer llamado de Dios el día de su bautismo, pero como religiosas, también deciden comprometerse al servicio de Cristo en la Iglesia mediante su testimonio y a través de ministerios activos en los que prestan servicio a otros.

