



Nuestra Historia: Espiritualidad
Dios amó tanto al mundo que envió a su único Hijo al mundo para vivir como un ser humano. San Juan lo describe así en su Evangelio: El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. (Juan 1:14)
Jesús, el Verbo Encarnado, asumió nuestra condición humana. Experimentó las esperanzas y sufrimientos comunes a todos los seres humanos.
La Encarnación, el misterio en el que Dios, en la persona de Jesucristo, se hizo humano y vive entre nosotros, es el fundamento de nuestra espiritualidad. A través de Jesús, el Verbo Encarnado, se nos llama a una relación más profunda con Dios y con nuestros semejantes. Somos solidarias con todos los pueblos pues impulsamos y salvaguardamos la dignidad humana.
Nuestra espiritualidad se expresa a través de las siete palabras (pdf) que son básicas para nuestro estilo de vida; las llamamos palabras “que dan vida” pues conforme nos esforzamos por vivir estos valores, le damos vida en el mundo al amor de Dios visible en Jesús, el Verbo Encarnado.
HUMANIDAD nos invita a aceptar la fragilidad humana y a acercarnos con amor a cada persona.
RELACIÓN nos llama a la comunión con Dios, con otros, con nosotras mismas y con toda la creación.
PRESENCIA nos invita a reconocer y a reverenciar a Cristo en cada persona.
COMPASIÓN hace posible que sintamos el dolor de otros y respondamos a sus necesidades.
SACRAMENTO nos llama a ser signos proféticos del amor de Dios en el mundo.
EUCARISTÍA nos invita a ser el pan de vida para otros.
CONTEMPLACIÓN nos permite ver el mundo con nuevos ojos, y discernir las realidades de nuestro tiempo y las necesidades del pueblo de Dios.
Al escribir sobre la encarnación, el Papa Juan Pablo II dijo:
Jesús revela el rostro de Dios Padre "compasivo y misericordioso" (Santiago 5:11), y con la llegada del Espíritu Santo, da a conocer el misterio de amor que es la Trinidad... La iglesia está en el mundo como la presencia viva del amor de Dios, que se inclina hasta la bajeza de cada debilidad humana para abrazarla con su misericordia" (Incarnationis Mysterium, 3, 9)
