Compromiso con la Justicia y la Paz
Internet es el nuevo “foro”, entendiendo la palabra “foro” en el sentido que le daban los romanos de la antigüedad, es decir, el lugar público donde se vivía la política y los negocios, donde se cumplía con los deberes religiosos, donde ocurría gran parte de la vida social de la ciudad, y donde se manifestaba lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. Era un espacio urbano muy activo y lleno de gente, que reflejaba la cultura que lo rodeaba y al mismo tiempo creaba una cultura propia. Esto también puede decirse del ciberespacio, que en cierta forma es una nueva frontera que se abrió al inicio de este nuevo milenio. Como las nuevas fronteras de otras épocas, esta también está llena de la interacción entre el peligro y la promesa, y no carece de la sensación de aventura que fue característica de otros grandes periodos de cambio. Para la Iglesia, el nuevo mundo del ciberespacio es un llamado a la gran aventura de usar su potencial para proclamar el mensaje del Evangelio. Este reto está en el corazón de lo que significa iniciar el milenio obedeciendo la orden del Señor: “boga mar adentro.” (Lucas 5: 4)
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Papa Juan Pablo II, Día de las Comunicaciones Mundiales, 12 de mayo de 2002
Reconocemos que al paso del tiempo, la sociedad ha evolucionado pasando a través de periodos agrícolas e industriales, y ahora está en el campo de la información y la tecnología. Con estos avances, llega una Brecha Digital que trae consigo oportunidades y retos.
A lo largo de nuestra historia como Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado, hemos ayudado a dar forma a la educación y al cuidado a la salud. Hoy en día, una de nuestras mayores responsabilidades es abrazar la nueva era de la información y al mismo tiempo ejercer responsabilidad moral para encargarnos de que la tecnología se use para el bien común y no para el beneficio de unos cuantos.
Nuestro Capítulo General de 2002 nos aconsejó “aprovechar al máximo la tecnología” con el fin de promover el bien común. Sentimos la responsabilidad de proporcionar liderazgo en cuanto a cerrar la Brecha Digital, comprender que lo más importante es la capacidad de abordar los asuntos sistémicos. Lo hacemos encontrando formas de dar poder a los pobres estudiando de cerca sus circunstancias y colaborando con otros para ayudar a cambiar el contexto de la pobreza.
