
Somos una Congregación apostólica y misionera, con el llamado de ser una presencia real y tangible de Jesús al mundo de hoy. Las hermanas responden al llamado del Espíritu y se consagran al Señor, dedicando sus vidas a seguir a Cristo a través de votos públicos de celibato consagrado, pobreza evangélica y obediencia religiosa.
Compartimos una vida de oración, misión y compromiso al servicio de cada una. Con aceptación y entendimiento, nos esforzamos por vivir en unidad honrando como único a cada miembro de la comunidad.
¿Cómo se convierte una en hermana?
Se empieza hablando con un guía espiritual. Cuando lo haces, te acercas al entendimiento del llamado de Dios y tus más profundos deseos. Con la ayuda de tu guía espiritual buscarás señales de un llamado a la vida religiosa. Contemplarás los desafíos de una vida religiosa y hablarás sobre el llamado: "un total, exclusivo, regalo de vida a Cristo" (Sandra Schneiders, Selling All). Reflexionarás sobre la felicidad y el dolor de vivir en comunidad, sobre dar tu ser a la misión de Jesús, de comprometerte a hacer una diferencia.
Es difícil asentar un período de tiempo para comprender el llamado de Dios. En general, una mujer pasa tiempo conociendo a la Congregación antes de hacer una solicitud formal a la comunidad. Vive por un período de tiempo como pre-novicia en una comunidad local, y después vive otros dos años como novicia en la Congregación. Su noviciado termina con su primera profesión de votos. Ella pronuncia sus votos finales en un mínimo de tres años después de su primera profesión de fe.
Te invitamos… ¡a compartir tu vida y nuestra misión! ¿Te nos unes? ¿Responderás al llamado de Dios, dando tu ser por completo a Dios y a su gente?
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