DHTML Menu / JavaScript Menu Powered by Milonic
View in English    

 ¿Qué hacemos?





Derechos Humanos

“Daremos prioridad al ministerio entre los migrantes, los ancianos y las mujeres y niños que son víctimas de la violencia, la discriminación, la pobreza y la falta de un lugar donde vivir (Actas del Capítulo 2008).

La dignidad de la persona humana tiene sus raíces en el hecho de que el ser humano fue creado a la imagen y semejanza de Dios. En Cristo, el ser humano es "la imagen del Dios Invisible", (Col 1:15); se le han otorgado características que lo separan de las demás especies y le exigen una gama de comportamientos que reflejan el amor y la compasión de Dios. "Cada ser humano es una persona, es decir, se le ha dotado de inteligencia y libre albedrío, y por lo tanto tiene derechos y deberes". ”

Una cualidad inherente a lo que somos como personas creadas a la imagen de Dios, es el derecho natural a existir, a ser libres, a respetar a otros y a ser respetados, el derecho a nuestro buen nombre, a la libertad de conocer la verdad de nuestra existencia, y el derecho, dentro de "los límites del orden moral y el bien común, a la libertad de palabra y de publicación y a la libertad de dedicarnos a la profesión que elijamos". ”

La persona humana tiene "el derecho natural a compartir los beneficios de la cultura, y por lo tanto, a recibir una buena educación general y una formación técnica o profesional al nivel del grado de desarrollo educativo de su país. Además, debe diseñarse un sistema para ofrecer a los miembros dotados de la sociedad la oportunidad de dedicarse a estudios más avanzados, con el objetivo de ocupar, en la medida de lo posible, puestos de responsabilidad en la sociedad, que sean acordes a su talento natural y a las destrezas que hayan adquirido. ”

Los derechos humanos se fundamentan en la verdad como la conocemos, y estas verdades nos permiten realizarnos como personas participando en los bienes básicos. Esta verdad se relaciona con los derechos y libertades de la persona, es una e inseparable, debe reconocerse ante la sociedad y el estado, sin que la limiten la ubicación geográfica ni la experiencia cultural. "Pero este orden, cuyos principios son universales, absolutos e ilimitados, tiene su fuente en Dios que es verdadero, personal y trascendente. Dios es la primera verdad, el bien soberano y como tal, es la fuente más profunda de la cual la sociedad humana obtiene su vitalidad genuina, para constituirse en forma apropiada, llegar a ser creativa y merecer la dignidad humana.

Pacem in Terris (El Establecimiento de la Paz Universal en la Verdad, la Justicia, la Caridad y la Libertad), Papa Juan XXIII, 196

 

Para leer más:

 

 

 

 

Bookmark and Share