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Llamadas a ser el amor de Dios en el mundo de hoy

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Nuestras Historias

NUESTRO MÉXICO QUERIDO

Por María Elena de las Mercedes Anaya Moreno. Comunidad Betania de Guadalupe, México, D. F.  /        México, país maravilloso, lleno de contrastes, fantasía, nobleza, alegría, sensibilidad, arte, belleza, riqueza, amor, historia, tradición, gallardía, heroísmo, fortaleza, ternura, trabajo, heroísmo, niñez, juventud y experiencia.      Es un privilegio ser mexicana(o), hay una serie de cualidades que poseemos y que avalan esta afirmación, no es  únicamente una expresión de ferviente patriotismo, es una verdadera realidad.       La riqueza de nuestro México, está en el corazón de su gente  y también en su territorio. Los mexicanos somos: fiesteros, hospitalarios, alegres, trabajadores, religiosos, gritones, solidarios, sencillos, tiernos, cariñosos, inteligentes, buenos amigos, cálidos, sensibles, ingeniosos; somos un pueblo que tiene la sensibilidad artística a flor de piel, nos gusta, la música, componer canciones, el baile, la pintura, vestirnos de charros, cantar con mariachis, gritar porras, las fiestas populares, vivir nuestras tradiciones, elaboramos las más bellas artesanías, arreglamos con ingenio increíble lo que en otro país se tendría por inservible. Vemos con el corazón, sabemos brindar y compartir lo que tenemos con extranjeros y desconocidos con una naturalidad y sencillez impresionante, porque nuestra calidez y hospitalidad es muy especial, muy a la mexicana, sabemos abrir las puertas de nuestro hogar desde el corazón.      Si quieren gozar de hermosos paisajes, bellísimas playas, visitar altas montañas, conocer el desierto, la selva, disfrutar de clima cálido, templado, frío, ¡qué venga a México!      Cuando deseen saborear los más exquisitos y variados platillos, prueben la cocina mexicana, en ella existe una variedad impresionante de sabores deliciosos en lugares variados alrededor de toda nuestra República, desde el puesto que se coloca con ingenio y sencillez en cualquier esquina, mercado, hasta el restaurante elegante y sofisticado. ¿Qué opinan de un buen mole? ¿Chiles en nogada? ¿Tacos en su gran variedad de guisados? Quizá crujientes tostadas acompañadas con pozole rojo, quizá blanco o verde, tamales, frijolitos a la charra, enchiladas, chilaquiles, las socorridas quesadillas servidas con una buena salsa, una cecina con guacamole, pescados, mariscos. Las bebidas son todo un arte, ¿desea un rico y reconfortante cafecito, ponche, atole,  chocolate, tepache, aguas frescas elaboradas con la fruta de la estación?, postres sacados de la magia de un cuento, y que decir de  nuestro tequila nacional, no tiene igual, si de verduras y frutas hablamos, podemos adquirir toda una gama de vitaminas en diversos colores a excelentes precios.        Si un ciudadano de cualquier parte del mundo desea ser recibido como en su casa, con calidez, amabilidad, ternura, sencillez, lo que tiene que hacer es venir a México. Prueba patente de esto es nuestro amado Santo Padre Juan Pablo II que en gloria esté. Él declaraba pública y privadamente su amor por los mexicanos.  Decía que en ninguna parte del mundo se sentía como en México.  Nos amó muchísimo, se sentía mexicano y un sacerdote amigo suyo comenta, que cuando se sentía triste y abatido,  pedía le pusieran los videos de sus viajes a México, para sentir la ternura, calidez y amor de un pueblo que sabe entregarse por entero, esto lo confortaba muchísimo.      Nuestra patria ha sido también cuna de grandes literatos, artistas, músicos, educadores, inventores, compositores, maestros.  Cada rincón de la patria, habla de nuestra historia, la mayor parte es heroica y está registrada en los libros, museos, ruinas, pirámides. Pero también hay enormes episodios de nuestra grandeza pasada, que está en el anonimato, el heroísmo a que quiero referirme hoy, no está registrado en ningún libro, nos cuenta en silencio  vibrando en la sencillez de una casita de adobe enclavada en las montañas, otras en las llanuras, también en ciudades y cerca de los ríos, mares, lagunas, nos recuerdan el trabajo diario, de mujeres valientes, tenaces, trabajadoras,  que han sabido sacar adelante a sus hijos ellas solas; de padres campesinos de mirada noble y manos callosas que gritaron con su ejemplo y formaron hombre y mujeres de bien, de la vida callada y heroica de miles de  sacerdotes, religiosas y soldados, obreros, madres y empresarios,  jóvenes, mujeres y niños, doctores, abogados y analfabetas.       Hoy hablamos del heroísmo de millones de ciudadanos mexicanos de corazón noble y gran fuerza de espíritu, que  día a día dieron lo mejor de si mismos trabajando en el campo y la ciudad, en un hospital, laboratorio, escuela rural o universidad, en mil lugares imaginados, heredándonos su ejemplo, ellos supieron forjar una patria rica, alegre, sencilla, comprometida, llena de valores y que  por años ha distinguido a La Nación Mexicana. A todos ellos los recordamos con agradecimiento y emoción. ¿Cómo olvidar  a miles de Cristeros?, hombres, mujeres y niños, que con gran amor en el corazón, determinación, fuerza de espíritu y con una valentía impresionante, lucharon al grito de ¡Viva Cristo Rey y María de Guadalupe! Todos nos dieron ejemplo de lo que es defender sus convicciones, nunca retrocedieron ante el frío, hambre, martirio. Miles de ellos  regaron con su sangre el suelo patrio defendiendo sus ideales.       Todo el territorio está lleno de héroes anónimos que han respondido a Dios y a  México, son  hombres, mujeres,  que nos heredaron su sangre, nombre, estirpe y que forman parte de nuestra historia personal, están en nuestro árbol genealógico,  de algunos conocemos anécdotas como es el caso del valiente y heroico Padre Pro, de otros únicamente sabemos que lucharon día a día, por dejarnos un México más noble y justo, una patria fuerte llena de valores;  todos ellos juntos a nuestros héroes, viven en los acordes de nuestro Himno Nacional, que es el más bello y marcial del mundo, con sus nombres se ha tejido el hilo que forma  nuestra hermosa bandera y que orgullosos vemos ondear, limpia y fragante.       Los mexicanos  también nos distinguimos por ser un pueblo religioso por tradición, que siente y vive a Dios desde su sencillo fervor popular. Nuestro padre Dios que nos ama profundamente, nos regaló con una distinción muy especial, puso su mirada en nuestra tierra y nos envió a  La Santísima Virgen María de Guadalupe.   Ella bendijo nuestra patria al posar su planta en esta tierra, traía a Jesús en sus entrañas, vino a entregárnoslo, bajó a nuestro México y nos habló  con ternura de madre de esta manera: ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra?, ¿No soy yo tu salud?, ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has de menester?  No te apene ni te inquiete otra cosa.        Ella, es nuestra reina, madre, fuerza, consuelo, refugio y amor; bajó a México hace casi 500 años para quedarse  con nosotros para siempre y acompañarnos en nuestro diario vivir, por eso en nuestras penas corremos al Tepeyac  para pedirle su auxilio y protección. La distinción, amor y predilección que nuestra madre Santísima de Guadalupe ha tenido con nuestra Patria Mexicana es un verdadero honor, tanto así que en la antigua Basílica de Guadalupe hay un letrero en latín que dice: “No ha hecho nada igual con ninguna otra nación”. Teniendo a la Santísima Virgen María de Guadalupe por madre, intercesora y protectora, ¿Qué podemos temer?  Los mexicanos vivimos felices y seguros en su regazo.        Después de leer los párrafos anteriores y reflexionar sobre los grandes regalos que Dios ha dado a nuestra patria mexicana en su gente maravillosa y en su hermoso y rico territorio, no podemos dejar de preguntarnos, ¿Por qué el México descrito en estas líneas no coincide con el México en el que vivimos ahora? ¿Qué pasó con el azul y transparente cielo? ¿A dónde se fue el respeto con el que vivíamos? ¿Por qué casi se han secado las aguas de los ríos, lagos, lagunas y ahora están llenos de basura y desechos dañinos? ¿Por qué una gran mayoría de niños y jóvenes no respetan a sus padres, a los ancianos a la autoridad?  ¿Por qué los bosques talados, los manglares destruidos, las especies en extinción? ¿Por qué niños abandonados?, ¿abusos y violencia por todos lados?, familias separadas, la ley del más fuerte? ¿Por qué hay tanto egoísmo,  robos, alcoholismo,  drogas, tristeza? ¿Por qué la moral y lo valores perdieron primacía? ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué si poseemos tanta belleza, vivimos como vivimos?  ¿Por qué tanto brinco estando el piso tan parejo, dirían algunos?       Hemos descuidado lo realmente valioso, conducir a las nuevas generaciones, nos hemos olvidado de la educación, de dar ejemplo, de ser honestos y congruentes entre el decir y el hacer, hemos expulsado en muchos sectores a Dios, lo hemos sacados de nuestras escuelas, hogares, oficinas, nos hemos olvidado de amar, y de lo que valemos, buscamos alcanzar lo material sobre lo espiritual,  copiamos conductas extranjeras, adoptamos leyes injustas anti-vida por querer parecer modernos de primer mundo, nos da flojera participar activamente contra ésto, no levantamos la voz por los desprotegidos, no nos unimos por alcanzar el bien común, somos egoístas, no nos comprometemos con el mejoramiento del país, únicamente por el nuestro, no estamos amando a México.      Pero no todo está perdido, nunca es tarde para iniciar, todos unidos podemos cambiar esto poco a poco, México necesita nuestras manos, nuestro corazón, trabajemos incansablemente ahora que tenemos vida  por transmitir a las nuevas generaciones el orgullo de ser mexicano, que todos los niños y niñas descubran la grandeza, sensibilidad, nobleza que llevan en el corazón, eduquemos para alcanzar el bien común, que todos nos sintamos hermanos, defendamos nuestras costumbres, tradiciones, idioma, aunque nadie nos vea, busquemos ser los mejores mexicanos, protejamos la vida, a los niños y a los ancianos, defendamos a la familia, prediquemos con el ejemplo, seamos solidarios con los necesitados tanto material como espiritualmente, no perdamos la esperanza, la alegría, trabajemos unidos por recuperar el respeto perdido, mantengamos limpias nuestras calles, mares, ríos, ambiente.       Seamos tolerantes, perdonemos, oremos por nuestra patria, coloquemos a nuestro querido México en las manos del Señor y de nuestra Madre María Santísima de Guadalupe y con la misma intensidad con la que oremos, actuemos,  amemos a nuestras familias, amigos, trabajo,  cuidemos la tierra, el ambiente, el agua, a los animales, que la oración vaya unida a la acción, sembremos por doquier esperanza, sonrisas, sirvamos a conocidos y desconocidos como si el hermana(o) al que estamos ayudando fuera Jesús, trabajemos unidos por hacer de nuestro país una tierra de hermanos en donde todos nos empeñemos por alcanzar el bien común. Si esto lo hacemos realidad, muy pronto  nuestro amado México volverá a ser un país lleno de riqueza y belleza en donde nuestros hijos y nietos sean hermanos, quizá a muchos de nosotros no nos toque ver todos estos cambios, pero tendremos la satisfacción de haber sembrado, seremos como la raíz que sostiene al árbol, no se ve, pero sin ella el arbusto se derrumbaría.  ¡VIVA MÉXICO¡¡VIVA CRISTO REY Y MARÍA DE GUADALUPE!


 

Date: 23/Nov/2009

 

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