
Las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado continúan sirviendo al pueblo de Dios en el mundo de hoy, gracias al poder vivo de su llamada fundacional. La historia de la fundación de la Congregación es bastante simple, pero aún así, totalmente profunda.
Claude Marie Dubuis, un francés que en ese entonces era Obispo de todo Texas, necesitaba ayuda. Texas estaba sufriendo los estragos de la Guerra Civil, junto con la tragedia de una epidemia de cólera que se dispersaba rápidamente. En 1866, habiendo realizado varias solicitudes sin éxito, Dubuis contactó a su amiga la Madre Angelique Hiver, Superiora de la Orden del Verbo Encarnado y Santísimo Sacramento en Lyon, Francia. Sus palabras continúan inspirando hoy día a las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado:
"Nuestro Señor Jesucristo, sufriendo en las personas
de una multitud de enfermos y débiles de
todo tipo, busca alivio en tus manos".
Dubuis identificó a los sufrientes de las calles de sur de Texas con la persona de Jesús. Él estaba convencido que cuando se reunía con ellos y les asistía, encontraba al ¡Dios vivo!
Incapaz de resistir esta súplica apasionada, las Hermanas en Lyon enviaron a tres mujeres jóvenes a ayudar a su amigo. ¡Estas tres mujeres se convirtieron en 197 para 1891! En este corto período de tiempo, las Hermanas habían fundado el Hospital de Santa Rosa en San Antonio, Texas y el Hospital de San José en Fort Worth, Texas. Administraban siete hospitales ferroviarios esparcidos a lo largo de Texas, Missouri, Iowa y Nuevo México.
Un fenómeno similar ocurrió en los campos de la educación y el trabajo social. Gracias a que las Hermanas vieron a Jesús en los ojos inquisitivos de la gente joven, abrieron 18 escuelas en Estados Unidos; y porque vieron a Jesús en la tristeza de los niños huérfanos, establecieron varios orfanatorios para niños y niñas. Cuando una solicitud llegó para enseñar en Saltillo, México, las Hermanas se desplazaron ahí en 1885. En 20 años, 12 escuelas se establecieron en México.
Estos años iniciales destacarían a las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado como profesionales de la educación y el cuidado de la salud, preparadas en las mejores instituciones de educación superior en los Estados Unidos y el mundo. Estos desarrollos iniciales han continuado hasta el presente en CHRISTUS Salud, la Universidad del Verbo Encarnado y los Colegios del Verbo Encarnado en México Su sólida preparación y sus fundamentos les permitieron diversificar en casi todas las formas y servicios imaginables cuando el Segundo Concilio del Vaticano alentó a las congregaciones religiosas de hombres y mujeres a adquirir "conocimiento adecuado de las condiciones sociales de los tiempos que viven y de las necesidades de la Iglesia".
Estaban listas a incursionar en las oportunidades más vanguardistas que se abrían ante ellas.
Las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado continúan descubriendo a Dios al encontrarse con otras personas. Las historias de estos encuentros forman nuestra herencia viviente. Te invitamos a compartirlos y conocernos.
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