Chimbote, tierra de acogida

por Jun 28, 2017Blog, Justicia, Paz y Tierra, Misioneros0 Comentarios

Chimbote, como muchas ciudades en Perú, es un lugar que acoge muchas culturas y grupos étnicos que se hace difícil contestar la pregunta: ¿cuál es la cultura de Chimbote?

A diferencia de las ciudades en la sierra cuyas mujeres son identificadas por los sombreros y faldas coloridas o los festivales de Inti Raymi en Cusco, Chimbote se inclina hacia una comunidad de personas que han traído fragmentos de su identidad y han creado un nuevo estilo que se puede definir como Chimbotana(o) o como entre ellos(as) se llaman así mismos(as): Pata Salada.

Situado a lo largo de la costa del Perú, Chimbote se ha convertido en uno de las ciudades más grandes de la región de Ancash. La ciudad es hogar de más de 400.000 personas, una gran parte viven en pobreza extrema. Sin embargo, para muchos, Chimbote contiene la promesa de una vida mejor: oportunidades educativas y un mercado de trabajo ampliado.

Sus orígenes se remontan a principios de la década de 1940 con la apertura de varias fábricas de pescado y más tarde una planta de hierro y acero que atrajo un buen ingreso económico. El aumento de los ingresos atrajo a las familias de las laderas de las montañas que buscaban empleo y resultó en una gran migración.

Migración significa un movimiento de personas a una nueva zona o país con el fin de encontrar trabajo o mejores condiciones de vida. Sin embargo, en los últimos años la ciudad ha experimentado devastación. Después de un terremoto terrible, la sobrepesca de la bahía y la corrupción se han creado dificultades sociales y económicas.

Dichas dificultades incluyen las agencias gubernamentales corruptas y de bajo empleo, y un sistema educativo insuficientemente financiado. Pero es preciso aclarar, que mucho de estas cuestiones institucionales son también un problema de ámbito nacional y no sólo exclusivo de Chimbote. A pesar de las dificultades económicas y gubernamentales, Chimbote continúa ofreciendo más oportunidades de las que se encontrarían en otras ciudades o pueblos. Por lo que continúa la migración de familias hacia Chimbote y Nuevo Chimbote.

A menudo, cuando las familias emigran se van en grupos separados. Por ejemplo, el padre saldrá para asegurar un trabajo antes de reubicar a los demás miembros de la familia. Esto crea una división entre comunidades muy unidas porque tienen que redistribuir y organizarse de otro modo. Según un artículo del Instituto de la Sierra llamado «Migración de las Montañas: Perú», escriben que «Dos cosas esperan con la migración: 1) Un mejor acceso a la educación, al empleo y a un mayor acceso a los recursos. 2) Cuando los migrantes salen, se cambia la división del trabajo en sus comunidades de origen.”

Pero la manera en que las comunidades migrantes se adaptan a su nuevo entorno difiere. Alrededor de las ciudades de Chimbote y Nuevo Chimbote se pueden encontrar zonas de invasión, situadas entre las dunas de arena, habitadas por migrantes. Con el tiempo estas comunidades crecieron en tamaño y reclamaron el reconocimiento por parte del estado. Estas áreas han recibido derechos de propiedad de tierra, acceso al agua, electricidad y escuelas. Aunque estos lugares no son áreas oficialmente designadas, la aceptación de las comunidades por los residentes y el gobierno en general reflejan sus complejidades.

La aceptación de los inmigrantes, los que deciden residir permanentemente en un país extranjero y los migrantes, muchas veces depende de la capacidad del gobierno para apoyarlos. Este apoyo puede incluir asistencia laboral, escolarización y vivienda. Chimbote se esfuerza para acomodar a los nuevos habitantes, pero debido a las dificultades sociales y económicas, un gran parte del trabajo queda a cargo de las familias. Desafortunadamente, hay cierta discriminación dirigida hacia los migrantes. Las palabras ofensivas tales como «cholo» y «serrano» se usan a veces para implicar que alguien no es educado y sobre todo no es originario de la ciudad. Aunque hay personas insensibles, la mayoría de las(os) Chimbotanas(os) son acogedoras(es) y apoyan a las comunidades migrantes.

Como mencioné anteriormente, el proceso de migración no siempre es fácil y varía de persona a persona. La edad puede ser un factor para adaptarse a su nuevo entorno. Como resultado, los niños que son criados en su nueva comunidad tienden a quedarse y hacer raíces. Sin embargo, cuando la migración no satisface las necesidades de la familia, hay que hacer cambios.

Las altas tasas de desempleo han obligado a muchas familias e individuos a buscar oportunidades económicas en otros lugares como Chile, Argentina, e incluso partes de Europa. Este proceso se llama emigración: el acto de salir de su propio país para establecerse permanentemente en el extranjero o por un período prolongado. Estos miembros de la familia tienden a enviar dinero a su familia que reside en Chimbote. Es evidente que la economía de una ciudad es un factor impulsor para el movimiento de personas, ya sea la migración o la emigración.

Hay mucha gente que sigue buscando una oportunidad para mejorar su nivel de vida que incluye, por supuesto dejar de vivir al lado de sus familias. Esto deja ciudades como Chimbote en un estado constante de cambio.

Cualquiera de los factores externos que causen que una familia se reubique es un reto en sí mismo.

Sin embargo, las agencias gubernamentales y la acogida local pueden facilitar el proceso de transición y apoyar mejor a estas familias, lo que a su vez tiene el potencial de beneficiar a Chimbote en general. Porque las(os) migrantes e inmigrantes no sólo es un desafío social, son escencialmente una gran oportunidad y riqueza para todas(os).

Escrito por Selene Mitchell – Misionera Laica del Verbo Encarnado
Misión\\ Chimbote, Perú.


Publicado originalmente en el Blog de la Oficina Congregacional de Justicia, Paz e Integridad de la Creación.

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