Celebración del Domingo de Ramos 

por Mar 23, 2018Blog, Liturgia0 Comentarios

Hoy conmemoramos la llegada de Jesús a Jerusalén, montado en un borriquillo; la gente lo recibió diciendo «Rey de los Judíos» y colocando ramas de palma en sus pies.

Sigamos a Jesús en el momento que inició su Pasión con su entrada a Jerusalén en un borrico, proclamado como “Rey” y observemos cómo cambió el panorama según se fue desarrollando la semana.

Desde el inicio de la Cuaresma, hemos estado preparando nuestros corazones mediante la penitencia y las obras de caridad para renovar nuestras promesas bautismales el Domingo de Pascua. Hoy, que es Domingo de Ramos, nos reunimos para comenzar, junto con toda la Iglesia, el inicio de la celebración del Misterio Pascual de nuestro Señor, viajando con él a Jerusalén, sentándonos con él en la Última Cena, permaneciendo al pie de la Cruz y haciendo una vigilia en su tumba, esperando el espectáculo de su Resurrección.

Por lo tanto, con fe y devoción, hoy conmemoramos su entrada a Jerusalén, la ciudad de nuestra salvación, siguiendo sus huellas y cantando el antiguo himno de la Iglesia: Hosanna, de modo que, al participar de su Santa Cruz, por su gracia, también podamos compartir su Resurrección y vida eterna.

JESÚS SE PREPARA PARA ENTRAR A JERUSALÉN:

Estando en el Monte de los Olivos, Jesús envía a dos de sus discípulos a conseguir un borrico para entrar en él a Jerusalén. Les dijo que dijeran: “El Maestro lo necesita, luego lo devolverá”. Con esto se cumple la escritura que dice:Mira, tu rey viene hacia ti, humilde y montado en un burro, en un burrito, cría de una bestia de carga”Los discípulos trajeron el burro y pusieron sus túnicas sobre él; Jesús montó el burro mientras una gran multitud cubría el camino con sus túnicas; otros cortaban ramas de los árboles y las colocaron en el camino. La multitud que iba delante de él y detrás de él, no dejaba de gritar diciendo: ‘Hosanna al Hijo de David; bandito el que viene en el nombre del Señor; hosanna en las alturas’.

Cuando Jesús entró a Jerusalén, toda la ciudad se conmovió “¿Quién es este?”, decían. Y la gente decía: “Este es el profeta Jesús, de Nazaret, en Galilea”.

LA IGLESIA CELEBRA EL DOMINGO DE RAMOS: Los fieles se reúnen para la bendición, la distribución y la procesión con ramas de palma.

Bendición de las Palmas: Dios Todopoderoso, santifica estas ramas con tu bendición, para que quienes seguimos a Cristo Rey y lo alabamos, podamos llegar a la Jerusalén eterna a través de él, que vive y reina por siempre. Amén.
 
Procesión: “¡Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Hosanna en las alturas!”

EL DOMINGO DE RAMOS, EL SACERDOTE, CON VARIOS LECTORES, PROCLAMA EL EVANGELIO QUE NARRA LA PASIÓN Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

ORACIÓN: “Señor Dios, por la Pasión de tu Hijo, te pedimos que nuestra reconciliación contigo esté cerca, que sintamos los efectos de tu misericordia, por este sacrificio hecho por todos nosotros. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor… quien, aunque era inocente, estuvo dispuesto a sufrir por los pecadores y aceptó una condena injusta para salvar a los culpables. Su Muerte ha lavado nuestros pecados, y Él resucitó para nuestra justificación. Por eso, con todos los ángeles, decimos: ¡Hosanna en las alturas, bendito el que viene en nombre del Señor, hosanna en las alturas!”. 

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