Tercer Domingo de Cuaresma: La Sagrada Escritura de Hoy

por Mar 23, 2019Blog, Liturgia0 Comentarios

Éxodo 3:1-8a, 13-15│1 Corintios 10:1-6,10-12 │ Lucas 13:1-9

¡Arrepiéntete!

Mientras que el Evangelio y la segunda lectura nos llaman al arrepentimiento, el salmo nos recuerda la respuesta que podemos esperar de Dios. El salmista nos asegura que tenemos un Dios que “perdona nuestras iniquidades, y sana nuestros males”.

Podemos depender de la misericordia de Dios porque hemos sido testigos de ella a lo largo de la historia. Durante la Cuaresma, escuchamos el llamado del evangelio al arrepentimiento, sabiendo que nuestro Dios misericordioso siempre nos espera con su infinita piedad. Esta temporada nos ayuda a protegernos de la confianza excesiva contra la que San Pablo nos advierte. En lugar de pasar nuestra vida espiritual dentro de una burbuja de satisfacción personal, se nos llama a ponerla bajo un microscopio y ver en dónde necesitamos la gracia y el perdón de Dios.

Evangelio

Cuando Jesús le dice a la multitud que debe arrepentirse para no perecer, está hablando de una muerte espiritual, no de una muerte física. Después de todo, la primera parte del evangelio tiene que ver con negar la creencia “demasiado humana” de que las cosas malas solo les pasan a la gente mala. Sin embargo, Jesús interpreta estos sucesos en forma diferente. No los ve solo como un castigo por algún pecado oculto. En lugar de eso, les dice a los que están convencidos de su propia rectitud y son engreídos que les pasará lo mismo si no se arrepienten. La parábola también sutilmente plantea que no han estado produciendo el fruto de las buenas obras.

Tercer Domingo de Cuaresma, 24 de marzo de  2019

Primera Lectura 

Cuando leemos el relato familiar sobre Moisés frente a la zarza ardiente, podemos nosotros mismos estar en esa historia. El llamado de Dios desde la zarza: “Moisés, Moisés”. En la Biblia existe un patrón según el cual cuando el nombre de una persona se dice dos veces, su vida está a punto de cambiar. Y la vida de Moisés cambió. Al igual que con Moisés, Dios también tiene un plan para cada una de nuestras vidas: que cooperemos en la construcción del Reino de Dios en la Tierra, un reino donde se cuida de todos y todas y donde reina la paz, el amor y la esperanza.

Segunda Lectura

Como cristianos, debemos considerar que participamos en cada uno de los grandes momentos históricos que conmemoramos. Siempre que llegamos a la mesa del Señor durante la Misa, estamos participando en la Última Cena, en la muerte y resurrección de Jesús.

Preguntas para meditar

  • Dios llama a Moisés por su nombre y Moisés responde: “Aquí estoy”. ¿Cómo has experimentado el llamado de Dios en tu propia vida? ¿Cuál ha sido tu respuesta?
  • San Pablo nos advierte: “No se quejen”. ¿Qué situaciones en tu vida enfrentas quejándote? ¿Cómo podrías recibirlas en forma diferente?
  • Jesús nos presentó la parábola de la higuera estéril. ¿En qué aspecto de tu vida, tu familia, tu comunidad no se producen frutos? ¿Cómo podrías cultivar la tierra para ayudar a que haya frutos?   

Fuente: Living Liturgy (Liturgical Press, Year C 2019)

Photographs: www.unsplash.com

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