Día de Oración para la protección legal de los niños no natos

por Ene 23, 2017Blog, Nuestras historias, Oración, Reflexiones0 Comentarios

¿Cuál es el valor de la vida humana? Todos los días enfrentamos situaciones en las que pareciera que algunas personas valen más que otras. Somos parte de sociedades desiguales, divididas en clases sociales, en donde presenciamos actos cotidianos de injusticia y discriminación. En el mundo laboral, a veces llegamos a creer que las personas valen por sus méritos.

La dignidad y valor de la vida humana no dependen de nuestros actos, posición social o edad: radican en que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. De esto se trata la santidad de la vida; es un valor inestimable y permanente, que no está sujeto a condiciones.

En reconocimiento a esta dignidad, este 23 de enero observamos el Día de oración por la protección legal de los niños no nacidos. Es una fecha para unirnos y elevar una plegaria por el respeto a la vida humana desde su concepción y durante todo el embarazo, y exigir que cualquier atentado en su contra sea considerado un delito.

Esta conmemoración también es una invitación a realizar penitencia por las violaciones contra la dignidad del ser humano, cometidas por actos abortivos.

Además, es una ocasión para pedir por las mujeres en condiciones de vulnerabilidad, para que reciban toda la atención necesaria desde el momento en que descubren que están embarazadas.

Muchos gobiernos del mundo continúan negando el derecho a la vida de los bebés no nacidos. Algunos intentan determinar hasta qué edad gestacional y bajo qué condiciones merecen protección legal.

Los estados deben garantizar la preservación eficaz de la vida desde el momento de la concepción. Pensar lo contrario es relativizar la dignidad humana y creer que unas vidas valen más que otras, que algunos son descartables o que, en ciertas circunstancias, podemos legítimamente privar a otros del derecho a vivir.

“No puede haber paz verdadera sin respeto por la vida, especialmente si es inocente e indefensa como la de un niño no nacido”,

dijo el Papa Juan Pablo II. Todas las vidas humanas son valiosas y todas fueron hechas a imagen y semejanza de Dios. Negarlo equivale a poner unas vidas por encima de otras.

Además de la protección legal de los niños no nacidos, como sociedad debemos garantizar el apoyo a las embarazadas en condiciones de fragilidad, reforzar las responsabilidades legales de los padres y reconocer la objeción de conciencia de todo el personal de salud.

A las mujeres debemos ofrecerles acompañamiento, recursos, cuidados prenatales y perinatales, preparación para el parto y la capacitación laboral necesaria para que puedan sobrellevar su embarazo y mejorar su situación, por el bien de sus bebés y de ellas mismas.

Unamos nuestras voces en oración y convirtámonos en ciudadanos activos y socialmente responsables, a favor de la vida de todas las personas desde el vientre materno.

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