La llegada de las primeras Hermanas del Verbo Encarnado

por Abr 15, 2018Blog, Nuestras historias0 Comentarios

En 1869, el Obispo Claude Dubuis, en respuesta a las solicitudes urgentes de la comunidad de San Antonio, decidió enviar a tres Hermanas del Verbo Encarnado desde Galveston al hospital público en San Antonio. Las personas en la ciudad literalmente morían en las calles a causa del brote de cólera.

El 31 de marzo de 1869, las Hermanas Madeleine Chollet, Pierre Cinquin, y Agnes Buisson dejaron Galveston en diligencia para el largo viaje a San Antonio. El viaje tomaría tres semanas y pudo ser peligroso pues viajaban por los espacios abiertos de Texas.

Antes de dejar Galveston, las Hermanas tuvieron una advertencia de las dificultades y problemas que les avecinaban. Mientras las hermanas hacían los preparativos finales para el viaje, se corrió la voz de que el lugar que se les estaba preparando para vivir se había reducido en cenizas. Las noticias no retrasaron su salida hacia su nueva misión; ellas llegaron de Francia para atender a las personas de Texas y San Antonio necesitadas de ayuda. Como dijo la Hermana Pierre:

Su gloria sería para Dios, la utilidad para los otros, y el problema para nosotras mismas.

Ellas llegaron a San Antonio en algún momento de abril de 1869, recibidas por el pequeño pueblo con una población menor a los 12,000, ubicado en una vasta pradera abierta en la que la vida era escabrosa e incluso peligrosa a veces. Uno sólo puede imaginar el asombro de estas tres jóvenes cuando vieron por primera vez las calles polvorientas, sin pavimentar y llenas de casas de adobe, salones y tejanos rudos y listos mientras escuchaban los sonidos desconocidos tanto de Inglés, como de Español.

Aunque estas tres hermanas tenían poca preparación para su trabajo, estaban ansiosas de aprender no sólo sobre enfermería, sino también el idioma y la cultura de las personas. Nada era demasiado problemas para ellas. Seguían una larga tradición de servicio dedicado a sus semejantes como una expresión de su amor por el Verbo Encarnado. Con esa pasión, fe y coraje, la enfermería de Santa Rosa se abrió en diciembre de 1869, prometiendo cuidar a cualquier persona que llegara a ellos, independientemente de su raza, credo o capacidad de pago.


Tomado de SISTER MARGARET PATRICE SLATTERY, CCVI. «Promises to keep: A History of the Sisters of Charity of the Incarnate Word, San Antonio, Texas», Vol. I & II.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *