Por los caminos de la paz

por Ene 1, 2017Blog, Nuestras historias, Reflexiones0 Comentarios

Through the path of peace

Cuando se consigue una relación de armonía entre las personas, donde la convivencia es gratificante y las diferencias en criterio se resuelven de una manera amable, sin provocar enfrentamientos o conflictos, estamos en paz.

Esta profunda y grata sensación proviene de Dios mismo, quien nos ha dado las capacidades para privilegiar el diálogo y la comprensión. Sin embargo, alcanzar este estado implica tener la apertura y disposición para entender a los demás, luchando contra el egoísmo que nos lleva a contemplar las cosas a la luz de nuestros propios beneficios.

A nivel mundial, los gobernantes enfrentan este mismo desafío. Centrados en sí mismos o en los intereses de sus naciones, pueden llegar a creer que sus conflictos no pueden resolverse por el camino de la razón, el derecho o la justicia.

Desafortunadamente, hemos visto ya el dolor de la guerra, el sufrimiento de ancianos y niños que han sido maltratados, las miradas sin luz de migrantes y mujeres abusadas…

No podemos permanecer indiferentes. Pongámonos en marcha con la ayuda de Dios y nuestra buena voluntad, participando con esperanza en la Jornada Mundial de Oración por la Paz este día primero de enero.

Roguemos al Señor para que cesen las guerras, el terror y la violencia. Sumemos nuestras plegarias a las de nuestros hermanos que –a costa de su propia seguridad y bienestar- no se cansan de buscar y promover caminos de encuentro y reconciliación en diversas regiones de la tierra.

Comprometámonos, además, a ser personas que aparten de su vida la violencia desde el ámbito doméstico. La oración y la cooperación nos ayudarán a buscar una paz verdadera; esa que se logra al enfrentar las dificultades con el corazón abierto y las manos dispuestas a “ensuciarse” para buscar el bien común. Ofrecer una palabra de aliento, dar una mano, compartir una sonrisa o ayudar al vecino son mucho más que simples gestos de amabilidad, son actos cotidianos que tienen el poder de romper los círculos del egoísmo, la injusticia y la violencia.

Pidamos con humildad al Señor para que llene de paz y armonía los corazones de todas sus criaturas y nos ayude a construir un mundo más justo y próspero para todos.

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