Declaración Congregacional en apoyo de Inmigrantes y Refugiados

por Ene 30, 2017Blog, Prensa0 Comentarios

El llamado de la Congregación de Las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado es hacer que el amor de Dios, como se muestra en la Encarnación, sea una presencia real y tangible en nuestro mundo actual. Esto significa que tenemos una responsabilidad específica de practicar el amor de Jesús, como se muestra en los Evangelios, en el presente, en nuestra propia realidad, en los lugares donde estamos.

El amor de Jesús fue incluyente y compasivo, en especial hacia los pobres y hacia los que están en mayor peligro de ser excluidos porque se les considera peligrosos o diferentes. Jesús dijo: «cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí». (Mateo 25:40) Al dar instrucciones a los israelitas sobre la forma de llevar una vida santa y justa, Dios dijo: «El extranjero que vive entre ustedes debe ser tratado como uno de los suyos. Ámalos como a ti mismo, porque tu también fuiste extranjero en la tierra de Egipto» (Levítico 19:34).

Las acciones recientes contra nuestros hermanos y hermanas a quienes se considera extranjeros, peligrosos, diferentes y una amenaza contra el status quo, ha causado mucho temor y sufrimiento. Siempre que un grupo de personas es separado de la comunidad humana debido a que otra parte de esa comunidad determina que ese grupo es una amenaza, nuestra fe y nuestra tradición exigen que hablemos contra ello y actuemos al respecto.

La Congregación de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado se une a las voces de nuestra propia tradición de fe, y a otras, que han emitido declaraciones contra las recientes acciones extremas  por parte del Poder Ejecutivo del gobierno de los Estados Unidos, que en algunos casos son una violación de la Ley de Inmigración y Nacionalidad de Estados Unidos.

A principios de este año, el Papa Francisco habló en contra de las propuestas sobre prohibiciones o exclusiones relacionadas con inmigrantes y refugiados, diciendo: “Todas las naciones deben concentrarse en el servicio a los más pobres, a los enfermos y aquellos que han abandonado su patria buscando un futuro mejor para ellos y para sus familias. Si yo digo que soy cristiano, pero no hago estas cosas, soy un hipócrita”. La Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas, de la que somos miembros, dijo “Nos comprometemos a seguir recibiendo con gusto a los refugiados y a servir a los inmigrantes” (Declaración emitida el 30 de enero de 2017).

Somos una congregación fundada por inmigrantes, para inmigrantes. Su fe y su fortaleza hicieron de este país un refugio para la libertad. Nosotros apoyamos y acompañamos a nuestros hermanos y hermanas que siguen teniendo la confianza y el valor para dejar todo lo que conocen y aman con el fin de crear una vida mejor para sí mismos y para otros.


En el encabezado: Un muchacho de Siria posa cerca de su tienda en el campamento de refugiados de Eidomeni. Fotografía: Shutterstock.

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