Comunidad

por Nov 27, 2019Blog, Reflexiones0 Comentarios

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Hay muchas partes

“Por lo demás, el cuerpo no está compuesto de un solo miembro, sino de muchos. Si el pie dijera: <<Como no soy mano, no soy del cuerpo>>, ¿dejaría por esto de pertenecer al cuerpo? Y si el oído dijera: <<Como no soy ojo, no soy del cuerpo>>, ¿dejaría por esto de pertenecer al cuerpo? Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podría oír? Y si todo fuera oído, ¿cómo podría oler? Con razón Dios puso cada uno de los miembros en el cuerpo como le pareció conveniente. Pues si todo se redujera a un miembro, ¿dónde quedaría el cuerpo? Por eso, aunque hay muchos miembros, el cuerpo es uno.

1a Cor. 12: 14–20

Vida Consagrada

La vivencia de Comunidad es esencial a nuestra vida consagrada, porque gracias a la fuerza de la comunidad la Misión se hace posible. Pero, ¿Cómo crecer en comunión entre nosotras e integrar nuestras diferencias? Las diferencias implican diversidad y la diversidad implica derroche de posibilidades y de riquezas. La diversidad nos llama a la unidad porque la diversidad sin unidad es división y la unidad sin diversidad es uniformidad. Desde la perspectiva del Evangelio, lo que nos distingue o diversifica enriquece al cuerpo entero y lo que nos une o unifica es la variedad de los dones que se nos han dado. Nuestras Constituciones expresan nuestro compromiso a la Unidad, clara y contundentemente:

“La Trinidad, modelo perfecto de unidad y pluralidad, es el origen y ejemplo de la vida de comunidad en la Congregación. En nuestras comunidades tratamos de vivir plena y conscientemente la unidad de corazones, al mismo tiempo que respetamos la pluralidad de las personas y las diferencias individuales”. C-26

En el mundo de hoy, el Verbo Encarnado sufre en una multitud de personas discriminadas y rechazadas por su raza, lengua, religión, condición socioeconómica, condición migratoria, etc. y sólo las personas comprometidas con una relacionalidad consciente pueden llevar alivio a estas situaciones de injusticia. Nuestra consciencia se ha ampliado y ahora sabemos que nuestras experiencias de comunidad se replican como en círculos concéntricos a todo el universo e impactan a la humanidad.

Reflexionemos y compartamos:

  • ¿Qué experiencia de comunidad/comunión sientes profunda gratitud?
  • ¿Qué piensas/sientes cuando escuchas la invitación a ser “Profeta de Comunión?
  • ¿Qué es lo que más valoras de la diversidad en nuestra Congregación y en la Iglesia?

 

Oremos con el canto “Dime cómo ser Pan” de Salomé Arricibita:

Escucha (click en el enlace): https://youtu.be/rQQRt4G9Zb8

Dime cómo ser pan, dime cómo ser pan, cómo ser alimento que sacia por dentro que trae la paz. Dime cómo ser pan, dime cómo ser pan, dime cómo acercarme a quién no tiene aliento, a quién cree que es cuento el reír, el amar. Dime cómo ser pan, dime cómo dejarme comer poco a poco entregándolo todo y llenándome más. Dime cómo ser pan, dime cómo ser pan, cómo ser para otros en cada momento: alimento y maná. (2) Tú que eres el pan de la vida, tú que eres la luz y la paz, tú que empapas la tierra cuando llueves el cielo, dime cómo ser pan. Tú que haces de mí tu reflejo, tú que abrazas mi debilidad; tú que sacias mi hambre cuando vuelvo de lejos, dime cómo ser pan. (2) Dime cómo ser pan que cura la injusticia, dime cómo ser pan que crea libertad.

Por S. Cecilia Zevala.

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