REPORTAJE CCVI: Hna. Rosaleen Harold ‘Toda una vida de servicio en el Perú’

por Oct 11, 2016Blog, Justicia, Paz y Tierra0 Comentarios

Por Sandra Incio Colunche.

Atraída por la situación de extrema pobreza en América Latina y la rica multiculturalidad de su gente, nuestra Hermana Rosaleen Harold nos cuenta cómo fue que se aventuró a unirse a la Misión CCVI en el Perú.

El Despertar de la Vocación Religiosa CCVI

La semilla de la vocación religiosa de Rosaleen es sembrada en el seno de una familia numerosa (9 mujeres) en una zona rural de Irlanda. Desde pequeña, ella fue atraída a una vida de oración y servicio a los más pobres por el ejemplo orante y caritativo de su mamá y su abuela materna. Por eso, no fue sorpresa que Rosaleen se decide a ingresar al Aspirantado en el Convento CCVI en Irlanda.

Los inicios de la Vida Religiosa CCVI en USA

Apenas con 16 años, Rosaleen con 8 compañeras cruzó el Océano Atlántico para llegar a la Casa Madre de la Congregación en San Antonio, Texas. Después de terminar su noviciado en 1964, hizo su Primera Profesión de Votos y estudió la carrera de Enfermería. La decisión de dedicar el resto de su vida al servicio de los más pobres fue sembrada en su corazón al hacer sus prácticas pre-profesionales en zonas pobres de la ciudad de San Antonio. Más tarde sirvió como enfermera en los hospitales CCVI de Paris y Corpus Christi, Tejas y en la Facultad de Enfermería del Colegio del Verbo Encarnado (ahora Universidad) en San Antonio, Tejas.

La Vida Misionera en el Perú

La historia de Rosaleen en el Perú empieza el 4 de junio de 1979 cuando, después de haber pedido ir al país de las Incas por varios años, finalmente tuvo la oportunidad de pasar 3 meses en Chimbote. La Hna. Grace O’Meara y ella viajaron juntas. Al llegar a Lima, encontraron un país sufriendo extrema pobreza y la represión de un gobierno militar. Pero, dice Rosaleen que a pesar de la represión y la pobreza, ella pudo experimentar la solidaridad entre vecinos y el gran anhelo de los pobres de construir un mejor futuro. La comunidad CCVI en ese entonces consistía de las Hnas. Emma Hernández y Esther Chavez (QPD). Las Hermanas, junto con otras congregaciones religiosas, estaban muy comprometidas con la opción por los pobres a partir del Documento de Puebla y el trabajo con el laicado.

Sister Rosaleen Harold Hermana Rosaleen Harold

Después de los 3 meses, Rosaleen volvió a EE.UU. para tomar unos talleres pastorales en el Centro Cultural Mexicano-Americano (MACC) para preparase en la cultura y religiosidad popular del pueblos latinos. Luego, ella fue a un centro de idiomas en Cuernavaca, México, para estudiar el español. El año siguiente, Rosaleen volvió al Perú para un periodo no definitivo que ya suman 37 años.

Misión en el Valle de Lacramarca Baja

Rosaleen inicia su labor misionera en el Valle de Lacramarca Baja, un sector que conformaba dieciséis caseríos, entre ellos, Cambio Puente, el pueblo más grande, ubicado a 10 km. de Chimbote. Dice que la comunidad CCVI se llamaba “Nazaret” porque la casa era muy sencilla; hecha de adobe con techo de paja como la mayoría de las casas en el pueblo. Además, la comunidad era multicultural e intergeneracional: la Hna. Leonila González (mexicana), la Hna. Louise Mair (alemana) y las Hnas. Anne Marie Burke y Rosaleen Harold (irlandesas). Posteriormente, llegó la Pre-Novicia Srita. Hirayda Blácido (peruana). La comunidad se instaló en Cambio Puente, con el objetivo de acompañar a las personas de la comunidad que las había acogido, conocer su situación y ayudarlas a desarrollar sus capacidades, atendiendo problemas de salud, educación y capacitando a los campesinos del Valle de Lacramarca en temas agrarios.

Bajo condiciones de mucha pobreza, sin servicios de necesidades básicas, pero con muchas ganas de ayudar y cambiar la situación de la comunidad donde las albergaban, nuestra Hermana Rosaleen, junto con su comunidad, luchó incansablemente durante 13 años en el Valle de Lacramarca Baja, atendiendo y solicitando servicios básicos para los pobres, apoyando a madres en comedores populares, luchando junto a los campesinos por sus derechos; lo que se reflejaba en construir una vida digna para cada persona.

Como coordinadora del Equipo de Formación

Con la premisa de impartir en las jóvenes una formación religiosa más cercana a su pueblo, nuestra Hermana Rosaleen, junto con la Hna. Rosa Margarita Valdez, formaban el Equipo de Formación, en el distrito de Comas, Lima, trabajando de la mano en la pastoral parroquial de “Señor de los Milagros, a cargo de los Padres “Oblatos de María Inmaculada”. Posteriormente la Hna. Maria del Carmen Monroy integro el equipo de formación y la pastoral parroquial. Las Hnas. Pilar y Sofia, siendo Pre-Novicias y la Hna. Hirayda Blacido, Juniora, hicieron su pastoral en diferentes programas parroquiales.

Con el objetivo de llevar la Palabra y prestar los servicios de la iglesia a los más necesitados, Rosaleen asumió cargo de un grupo de personas laicas predicadores y celebradores de la Palabra, cuya labor era llegar geográficamente donde el sacerdote no podía, evangelizando a zonas recónditas de los pueblos jóvenes de aquél distrito.

Debido al éxito de la experiencia del Pre-Noviciado, posteriormente las Hnas. Rosaleen y Pilar Neira abrieron una casa en San Juan de Lurigancho, donde aperturaron el noviciado. Posteriormente, fue designado el Noviciado Internacional acogiendo a novicias de México. La. Hna. Maria del Carmen Monroy fue nombrado Maestra de Novicias por el EGL con el apoyo de la Hna. Francine Keane. Fue una experiencia muy enriquecedora de interculturalidad para las participantes y el equipo de acompañamiento. “Me encantaba ver los lasos que dicha experiencia extendió a las novicias: lasos que siguen a lo largo de los años. La experiencia de formarse conjunto Hermanas mexicanas y peruanas permitió a ellas desarrollarse como personas, como religiosas y ciudadanas del mundo, de una manera integral y empezar a asumir su liderazgo”, agrega Rosaleen.

Formación Inicial/Continua

Rosaleen y la Hna. Teresa Conroy desarrollaron el primer programa de formación para las etapas del Pre-Ingreso y Pre-Noviciado para Perú. Posteriormente, Rosaleen y la Hna. Rosa Margarita Valdes desarrollaron los programas de formación para las etapas de del Noviciado, Juniorado y la Formación Continua en el Perú. Más adelante estos mismos programas fueron renovados con los aportes de las Hnas. María del Carmen

Monroy y Pilar Neira. Como miembro del Equipo Congregacional de Formación, Rosaleen contribuyó al desarrollo del Plan Congregacional de Formación Inicial y Continua.

Programa de Formación para los miembros de la Asociación Laical del Verbo Encarnado

Rosaleen colaboró en diferentes momentos con las Hermanas asesores (Sarah Lennon, Maria del Carmen Monroy y Leonila Gonzalez) y con el equipo coordinador de los/as Asociados/as del Verbo Encarnado en el desarrollo del programa de formación y el Manual Operativo.

Miembro del Equipo General de Liderazgo 2008-2014

Durante estos años Rosaleen participó en el Equipo General de Liderazgo encargado de desarrollar procesos para la consolidación y unificación de la Congregación y el compartir de recursos. Para Rosaleen fue una de sus experiencias más enriquecedoras, ya que tuvo la oportunidad de conocer las diferentes culturas y lugares donde la Congregación responde a las personas más necesitadas, contribuyendo a acentuar su fe y seguir en el camino de la lucha por los derechos humanos, especialmente los derechos de las mujeres y los más vulnerables.

En la actualidad

Rosaleen actualmente se encuentra iniciando la redacción de la historia de la misión en Perú, recogiendo anécdotas, datos y documentos de cada Hermana. Ella espera dejar un registro tangible de todo lo vivido en la tierra que la acogió y se volvió su hogar.

Finalmente, Rosaleen compartió algo que recién leyó en relación a la identidad misionera (traducido de Sacred Fire, por Ronald Rolheiser, p. 240).

La verdadera persona misionera es alguien que:

“Va donde no es querida pero es necesitada ysale cuando es querida pero no es necesitada.”

Nos dice que cuando ella fue al Perú, por primera vez, en 1979 experimentó un cierto rechazo de parte de algunos líderes de la extrema izquierda; pero fue muy bien recibida por los pobres que necesitaban de sus servicios.

Y ahora que Rosaleen está saliendo del Peru definitivamente, es muy grato saber que es muy querida pero ya no la necesitan. Y este hecho confirma que es su tiempo para salir de la misión.

Sin duda todo un ejemplo de vocación y servicio guiado por el amor. Gracias Rosaleen porque con cada aliento que toman tus pulmones, has hecho real el amor sanador de Jesús.

(Entrevista por la Srita. Sandra Incio Colunche)


En el encabezado: Hermana Rosaleen Harold.

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