Celebrando el Segundo Domingo de Adviento

por Dic 10, 2017Blog, Liturgia0 Comentarios

Celebrating the Second Sunday of Advent

¡Consuelen, consuelen a mi pueblo! —dice su Dios—.

Hablen con cariño a Jerusalén,
y anúncienle
que ya ha cumplido su tiempo de servicio,
que ya ha pagado por su iniquidad,
que ya ha recibido de la mano del Señor
el doble por todos sus pecados.

Una voz proclama:
«Preparen en el desierto
un camino para el Señor;
enderecen en la estepa
un sendero para nuestro Dios.

Que se levanten todos los valles,
y se allanen todos los montes y colinas;
que el terreno escabroso se nivele
y se alisen las quebradas.

Entonces se revelará la gloria del Señor,
y la verá toda la humanidad.
El Señor mismo lo ha dicho».

Sión, portadora de buenas noticias,
¡súbete a una alta montaña!
Jerusalén, portadora de buenas noticias,
¡alza con fuerza tu voz!
Álzala, no temas;
di a las ciudades de Judá:
«¡Aquí está su Dios!»

 Miren, el Señor omnipotente llega con poder,
y con su brazo gobierna.
Su galardón lo acompaña;
su recompensa lo precede.

Como un pastor que cuida su rebaño,
recoge los corderos en sus brazos;
los lleva junto a su pecho,
y guía con cuidado a las recién paridas.

(IS 40:1-5, 9-11)

¡SAN MARCOS NOS PIDE QUE PREPAREMOS EL CAMINO DEL SEÑOR!

Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Conforme está escrito en Isaías el profeta: Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas,

Apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados. Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. Juan llevaba un vestido de pie de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.» Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.» A continuación, el Espíritu le empuja al desierto,»

(MARCOS 1:1-8)

REFLEXIÓN

R. (8) Señor, permite que veamos tu bondad, y concédenos tu salvación.

Voy a escuchar de qué habla Dios. Sí, Yahveh habla de paz para su pueblo.
Ya está cerca su salvación para quienes le temen, y la Gloria morará en nuestra tierra.

R. Señor, permite que veamos tu bondad, y concédenos tu salvación.

Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan;
la Verdad brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia.

R. Señor, permite que veamos tu bondad, y concédenos tu salvación.

El mismo Yahveh dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará;
La Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino.

R. Señor, permite que veamos tu bondad, y concédenos tu salvación.

(SALMO 85:9-10-11-12, 13-14)

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